El 22 de junio de 2026, la Federación Italiana de Fútbol confirmó a Giovanni Malagò como presidente del organismo rector. Sin embargo, en los días siguientes surgió un problema formal: Malagò no estaba inscrito en el registro oficial cuando presentó su candidatura.
Esta irregularidad, aparentemente administrativa, desencadenó una serie de controles por parte del CONI y la Fiscalía General del Deporte.
El debate rápidamente trascendió los límites de los tribunales para convertirse en un asunto político-deportivo en toda regla, con el riesgo real de que la FIGC fuera puesta bajo administración especial .
El incumplimiento de Giovanni Malagò en su inscripción: lo que dice la ley.
El artículo 29 del Estatuto de la FIGC establece que cualquier persona que desee postularse para puestos federales debe estar "al día con su membresía" en la fecha de la solicitud.
Esta formulación ha generado dos interpretaciones opuestas.
Interpretaciones contradictorias del artículo 29
Por un lado, la federación argumentó que la frase " en cumplimiento de los requisitos de membresía" no exige la posesión de una tarjeta de membresía válida al momento del acto, sino simplemente la ausencia de impedimentos disciplinarios. Esta interpretación permitió que Malagò fuera admitido a pesar de no contar con una tarjeta de membresía activa.
Por otro lado, Ugo Taucer, Fiscal General del Deporte, afirmó que la afiliación es un requisito de elegibilidad subjetivo y se considera inválida si no se cumple al momento de la solicitud. En su opinión, la normativa debería haberse aplicado de forma más restrictiva, contemplando una exención explícita para la admisión de candidatos no afiliados.
Reacciones del CONI y posibles consecuencias
El presidente del CONI, Luciano Buonfiglio, afirmó que el problema no se limita a un error técnico, sino que afecta la coherencia de todo el sistema deportivo. Tras su evaluación, el CONI está considerando iniciar un procedimiento de intervención judicial debido a "graves irregularidades en la gestión".
El proceso exige que el Ejecutivo Nacional presente una propuesta al Consejo Nacional, que luego decide si interviene. Si se acepta la propuesta, todos los órganos de gobierno —el presidente, el consejo federal y las comisiones— cesarían en sus funciones, quedando la administración en manos de un comisionado designado.
Procedimiento de comisionamiento y función de la Junta de Garantía
Se ha solicitado a la Junta de Garantía Deportiva que emita una opinión provisional sobre la validez de la candidatura de Malagò. La tercera sección, presidida por el abogado Massimo Zaccheo, evaluará si la infracción constituye una falta grave según el reglamento del CONI.
Mientras tanto, el abogado Renato Miele ha presentado un recurso ante el Tribunal solicitando la suspensión de las elecciones y la inhabilitación de Malagò para ejercer cargos públicos. Si el Tribunal falla a favor del recurso, el caso podría remitirse al Tribunal Administrativo Regional del Lacio (TAR) y, posteriormente, al Consejo de Estado.
Perspectivas de futuro de la FIGC
El vicepresidente de la FIGC, Gabriele Gravina, defendió la autonomía de la federación, calificando la intervención del CONI como un "ataque injustificado" a la gestión del fútbol. Asimismo, recalcó que la continuidad técnica, representada por el seleccionador nacional Roberto Mancini, sigue garantizada, independientemente del resultado del proceso judicial.
Si se implementara la nueva administración, el cargo de comisionado podría limitarse a gestionar los aspectos administrativos, dejando intactos los órganos técnicos y deportivos no involucrados en el asunto. Sin embargo, la pérdida de legitimidad institucional perjudicaría gravemente al fútbol italiano, ya debilitado por doce años de ausencia en la Copa del Mundo.
La decisión final, a la espera tanto del Consejo de Garantías como del Consejo de Estado, determinará si la FIGC seguirá autogobiernándose o si será supervisada temporalmente por un comisionado externo.
