(Adnkronos) – «El tiempo es oro», reza uno de los dichos más comunes. Para los italianos, sin embargo, el tiempo es un «regalo»: casi la mitad (47%) considera que dedicar tiempo a los demás es el gesto que mejor representa la generosidad. Una cultura de generosidad que también mira hacia el futuro: hoy en día, casi ocho de cada diez italianos (78%) afirman conocer las donaciones benéficas, y entre los mayores de 50 años, el 23% consideraría donar una parte de su patrimonio a una causa social, lo que confirma una propensión que se mantiene prácticamente estable respecto al año pasado, pero que casi se ha duplicado en comparación con 2018 (23% frente al 12%).
Estas son algunas de las conclusiones de una nueva investigación realizada por Walden Lab para el Comité de Testamentos Solidarios, presentada hoy en Roma durante el evento "Efecto Dominó: La Generosidad que Mueve el Mundo", promovido con motivo del Día Internacional del Legado Solidario (13 de septiembre) bajo el patrocinio del Consejo Nacional de Notarios. Entre los ponentes se encuentran: Rossano Bartoli, portavoz del Comité de Testamentos Solidarios y presidente de la Lega del Filo d'Oro; Flavia Fiocchi, consejera nacional de notarios responsable de Notaciones Sociales; Paolo Anselmi, presidente de Walden Lab; Chiara Saraceno, socióloga; Stefano Tassinari, del Foro Nacional del Tercer Sector; Paolo Apolito, antropólogo; y Silvia Casabianca, antropóloga y comunicadora.
Esta investigación se enmarca en un contexto en el que los legados caritativos siguen consolidando su posición como un recurso cada vez más importante para el Tercer Sector.
La última encuesta realizada por el Comité del Testamento Solidario sobre organizaciones sin fines de lucro reveló que, entre 2020 y 2024, el porcentaje de organizaciones que recibieron al menos un legado aumentó del 61% al 77%, mientras que la proporción de legados en la recaudación total de fondos casi se duplicó, pasando del 8% al 14%.
Esta tendencia también se refleja a nivel europeo, donde, desde el Reino Unido hasta Francia, Alemania, España, Bélgica, los Países Bajos y Austria, los legados caritativos siguen creciendo, confirmando su papel como un recurso cada vez más estratégico para el Tercer Sector. El conocimiento sobre los legados caritativos está ahora muy extendido. Hoy, casi ocho de cada diez italianos (78%) dicen estar familiarizados con ellos: una cifra equivalente a aproximadamente 35,4 millones de personas, casi 12 millones más que los 23,6 millones registrados en 2012. Sin embargo, este conocimiento generalizado no se corresponde con un conocimiento similar de los aspectos prácticos: más de la mitad de los italianos (52%) se consideran poco o nada informados sobre los procedimientos para realizarlos, mientras que solo el 12% cree estar muy familiarizado con ellos. Entre los mayores de 50 años, el 23% ya ha planeado o consideraría hacer un legado caritativo: el 2,5% ya ha hecho uno, el 5% dice que sin duda lo haría y el 16% probablemente lo haría. Esta propensión se mantiene estable con respecto a 2025 (22%), pero casi se duplica en comparación con 2018 (12%), lo que confirma un cambio cultural a largo plazo. En términos absolutos, esto significa que aproximadamente 705 000 personas mayores de 50 años ya han realizado un legado benéfico, mientras que 5,9 millones afirman estar dispuestas a hacerlo. A esto se suma un 29% adicional de personas que aún no se han decidido, lo que pone de manifiesto un importante potencial de crecimiento que puede impulsarse mediante información clara y precisa.
Al considerar un legado, los italianos orientan sus elecciones principalmente hacia la investigación médica y científica (42%), seguida de la atención al paciente (33%), el apoyo a los necesitados en Italia (30%), las emergencias humanitarias, la ayuda a personas con discapacidad y el bienestar animal (todos con un 23%). Al elegir una organización, prevalecen la fiabilidad en la gestión de recursos (43%), la transparencia (34%) y la capacidad de demostrar la eficacia concreta de las intervenciones (30%), lo que confirma que la confianza es un requisito fundamental para este gesto de generosidad. Sin embargo, persisten algunos tópicos que frenan esta evolución. Cuatro de cada diez italianos (40%) todavía creen que los legados caritativos son principalmente para quienes no tienen hijos ni otros herederos directos, mientras que más de tres de cada diez (32%) siguen asociándolos con personas de grandes fortunas. No obstante, la percepción de quienes pueden elegir un legado caritativo también está cambiando: hoy, el 28% de los italianos (frente al 13% en 2025) cree que un legado caritativo es una opción que cualquiera puede tomar, un signo de una evolución cultural progresiva. «Los datos sobre la propensión a realizar legados benéficos confirman que estos se están integrando cada vez más en la cultura italiana. Hoy sabemos que esta posibilidad es comprendida por una gran mayoría, pero también sabemos que aún existe cierta reticencia. Ahí radica nuestro compromiso: brindar información clara y precisa para que todos puedan tomar una decisión libre e informada, superando los tópicos que todavía hacen que los legados se perciban como algo reservado para unos pocos. Un legado benéfico es un gesto que nace de la misma generosidad que acompaña a tantas personas a lo largo de su vida y nos permite seguir apoyando causas, proyectos y personas en el futuro», afirma Rossano Bartoli, portavoz del Comité de Testamentos Solidarios.
«Las investigaciones demuestran que la concienciación sobre los legados benéficos está creciendo, pero también que muchas personas aún necesitan información clara sobre cómo realizarlos. Y es precisamente aquí donde los notarios pueden marcar la diferencia: proporcionando información imparcial y orientando a los ciudadanos para que cada decisión sea libre, informada y en pleno cumplimiento de la ley, los deseos del testador y los derechos de sus herederos. Promover una cultura sana de legados benéficos significa ayudar a las personas a comprender una herramienta que transforma un gesto de generosidad en una muestra concreta y duradera de apoyo a los demás, sin sacrificar la protección de sus seres queridos. Detrás de cada legado hay una historia, una trayectoria vital y el deseo de seguir cuidando de los demás. Es una decisión profundamente personal, nacida de la historia y los valores de cada individuo, y por ello merece ser comprendida y guiada con profesionalidad, sensibilidad y respeto», afirma Flavia Fiocchi, Consejera Nacional del Notariado responsable de las Notificaciones Sociales.
Para los italianos, la generosidad surge principalmente en la vida cotidiana. El 51% la asocia espontáneamente con la solidaridad, la amabilidad (40%) y el compartir (39%), mientras que el 65% reconoce a la familia como el lugar donde este valor encuentra su máxima expresión. Los contextos públicos, como el vecindario, el lugar de trabajo o las redes sociales, parecen más distantes, lo que confirma que la generosidad se percibe principalmente como una experiencia nacida de relaciones cercanas. Cuando se les pregunta qué gesto representa mejor la generosidad, el tiempo dedicado a los demás ocupa el primer lugar (47%), seguido del apoyo emocional (44%) y el voluntariado en una organización sin fines de lucro (43%). Esto muestra una generosidad experimentada principalmente como presencia, escucha y responsabilidad hacia los demás, mucho antes que las contribuciones financieras. Entre los jóvenes, emerge una sensibilidad aún más marcada hacia la dimensión relacional de la generosidad, con especial atención a la amabilidad, el compartir, la bondad y el cuidado. «La investigación dibuja un panorama de un país donde la generosidad sigue siendo un valor profundamente arraigado y se manifiesta, ante todo, en las relaciones: en el tiempo dedicado a los demás, en la escucha, en la cercanía y en la voluntad de cuidar de la comunidad. Cada gesto de cariño hacia los demás puede generar un efecto dominó: un pequeño acto de generosidad puede inspirar a otros y producir cambios concretos en la vida de las personas. Es de esta cultura de dar de donde nace el legado de la solidaridad, la continuación natural de una forma de vivir la solidaridad que sigue generando valor incluso más allá de la propia vida», concluye el presidente Bartoli.
Esta cultura de la generosidad también se traduce en acciones concretas. Siete de cada diez italianos (70%) afirman haber realizado al menos una donación a lo largo de su vida, y en 2026, la donación media alcanzará los 126 €, la cifra más alta registrada hasta la fecha. La investigación médica y científica sigue siendo la causa más apoyada (43%), seguida de las emergencias humanitarias (29%), la protección animal (21%) y la atención al paciente (20%). La confianza sigue siendo el factor principal a la hora de elegir una organización a la que apoyar (52%), seguida de los proyectos compartidos (41%), la afinidad entre causas (39%) y las garantías en cuanto a la gestión de recursos (30%). Estos datos confirman que, incluso al donar, la confianza sigue siendo el criterio primordial.
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