Los acontecimientos que marcaron la vida de Claudia Galanti se desarrollaron en distintos lugares a lo largo de unas horas: un viaje de regreso desde las Seychelles , una escala en Dubái y la vuelta a París . En una entrevista televisiva realizada por Silvia Toffanin en el estudio de Verissimo , la vedette reconstruyó aquellos momentos de tensión y cómo una llamada telefónica trastocó la normalidad de su vida.
Las palabras que recibió por teléfono —“Me dijeron: ‘Su hija ha muerto, debe venir rápido’”— describen el momento en que todo cambió, de la incredulidad al dolor.
El anuncio y el viaje de regreso en medio del pánico y la confusión (1-2 de diciembre de 2014)
La tragedia tuvo lugar entre el 1 y el 2 de diciembre de 2014.
Galanti estaba de tránsito tras unas vacaciones en las Seychelles con dos amigas, mientras sus hijos se encontraban en París con su padre, Arnaud Mimran , según el acuerdo de separación que estipulaba una semana de custodia compartida. Durante la escala en Dubái , recibió una llamada exigiéndole que regresara a París de inmediato: « Claudia, debes regresar a París inmediatamente ».
Al principio, Galanti no comprendió la importancia de la noticia y negó tener que regresar, pero entonces la amiga con la que hablaba por teléfono se desmayó, confirmando la veracidad de lo que le habían dicho.
La dinámica de la comunicación y las reacciones
La historia de la corista detalla la dificultad emocional del viaje de regreso: abordar un vuelo directo a París y la sensación de perder el control. Sus descripciones de esos minutos revelan un estado de pánico tan intenso que anuló por completo su comportamiento habitual. Galanti recordó que no pudo mantener la calma y que aquella experiencia marcó el inicio de años difíciles, con profundas repercusiones en su salud mental.
Causas de muerte y consecuencias legales
La autopsia no reveló traumatismo craneal evidente, pero un análisis de sangre detectó una bacteria transmitida por la sangre que no se había identificado mediante los síntomas clásicos: no había presentado fiebre. La niña, Indila , tenía nueve meses al momento de su muerte. Un mes después, su pareja, Arnaud Mimran, fue arrestado , un suceso que añadió más complejidad y dolor al caso familiar.
Impacto emocional y búsqueda de ayuda
La pérdida desencadenó un largo periodo de duelo y recuperación personal para Galanti. Recurrió al alcohol para aliviar el dolor: beber se convirtió en un mecanismo para conciliar el sueño y mitigar la angustia. Posteriormente, decidió buscar ayuda profesional, donde le diagnosticaron trastorno de estrés postraumático y comenzó terapia, la cual, según ella, la ayudó a estabilizar su equilibrio emocional tras años de dificultades.
El testimonio de Galanti, hecho público en el estudio de televisión, tiene el valor de devolverle concreción a un dolor que, de otro modo, correría el riesgo de quedar frío. Sus palabras —« No quería creerlo »— describen lo absurdo de tener que afrontar la pérdida de un hijo y la transformación progresiva del duelo en una herida que se aprende a sobrellevar día a día. La historia, que transcurre en lugares como las Seychelles , Dubái y París , y que tuvo lugar en diciembre de 2014 , permanece en la memoria colectiva por su intensidad emocional y las consecuencias humanas y legales que le siguieron.
